Sobre la Web 2.o se lleva hablando mucho, permitió darle al internet un uso de verdadera interacción entre los cibernautas, en la misma web se encuentra información a raudales sobre este fenómeno, por lo que no pienso extenderme sobre este punto, pero si pienso hablar un poco sobre algo que descubrí recientemente y es el uso de la Web 2.0 en la música, es que en la basta red se ha venido hablando bastante sobre la forma de acceder a la música en el internet sin “violar” y “atentar” en contra de los derechos de las disqueras, perdón, los derechos de autor. De pronto el fenómeno más reciente y más sonado al respecto en los últimos meses, ha sido Spotify, es una página a la que accedes, - eso sí, sólo si vives en los países permitidos – y descargas un programa desde el cual puedes acceder a un gran número de música, ellos dicen que más de tres millones de canciones, la interfaz del programa es lo que lo hace bastante llamativo, es muy fácil de manejar, además en el puedes crear tus propias listas de reproducción y compartirlas, de ahí lo del 2.0, también destaca la calidad de la música, toda uniforme y sin consumir demasiado ancho de banda, lo cual es una maravilla teniendo en cuenta la velocidad del internet en nuestro países, o por lo menos en el municipio en donde vivo. Pero no todo es bueno en Spotify, la restricción de países, margina una gran cantidad de países, y toda latinoamerica está dentro de ellos, todo gracias a las disqueras, que ellas todas altruistas, protegen los derechos de autor (fin del sarcasmo), sin embargo, han habido formas de violar esa restricción y acceder a Spotify desde cualquier país del mundo, pero se corre el riesgo de ser descubierto y dejarte usar tu cuenta sólo 14 días, pero de nuevo ya hay otras formas para romper esta nueva restricción.
Cansado de las restricciones de Spotify y de Last.fm, me puse a la tarea de buscar alternativas. La primera que encontré fue Grooveshark, al principio me pareció muy buena, pero con el tiempo de usar esta página, me fue gustando menos. Una de las ventajas de este servicio es que dispone de gran cantidad de música, pero como permite a los usuarios subir su propia música, estos lo hacen mal, suben canciones mal etiquetads, con el volumen más alto o más bajo, motivo por el cual, escuchar música en este servicio escuchar música se puede hacer bastante molesto, es por eso que no uso este servicio. Luego que abandoné Grooveshark, me dispuse de nuevo a buscar y encontré Yes.Fm, tiene casi todas las ventajas de Spotify, pero casi no se encuentrar otros ritmos, como por ejemplo salsa, por ejemplo no disponen de Hector Lavoe en su catalogo, lo cual ya le resta bastantes puntos para mi, pero en cuanto géneros más “universales” si dispone de gran cantidad de música. Dentro de sus funciones, he encontrado, la posibilida de crear y compartir listas por medio de las redes sociales más populares, también tiene la posibilidad de ver la letra de algunas canciones. Lo malo es que de nuevo entran en acción las disqueras, oblignado a los desarrolladores del servicio a poner una serie de restricciones absurdas en el modo gratuito, como por ejemplo, limitar el uso de adelanta o atrasar canciones, no permitir escuchar canciones sueltas si no están en una lista de reproducción, la cual para ser escuchada debe tener mínimo 30 canciones. Pero, en cuanto a la reproducucción automática cumple con creces su cometido, caso contrario de Grooveshark, toda la música conserva homogenidad en cuanto volumen y calidad, y al igual que Spotify, el consumo del ancho de banda es mínimo.
Se puede decir para concluir, que estos servicios además de permitirnos compartir y encontrar gustos musicales, también nos permite encontrarnos con artistas desconocidos por uno, porque como dijo un amigo, “no hay disco duro que aguante para poder evaluar los disco”, la idea es conocer y/o evaluar para luego comprar o descargar, lo cual es un gran atractivo de estos servicios.





